Mascarillas Reutilizables con fibras de cobre y zeolita - Pack de 3

$15.000

PRODUCTO: Mascarillas protectoras antibacterianas, con Nano partículas de cobre activado (Cu +2), zeolita y aditivo repelente al agua. MATERIAL: Tela TNT (non woven) y/o resistex, 0,3 mm reutilizable y reciclable.
APLICACIONES Y ADITIVOS: Aplicación de CuNPs (nanopartículas de cobre), Aplicación de aditivo hidrofóbico repelente al agua al 5%, zeolita micronizada al 5% CONFECCION: Costura de hilos y elástico
CONTENIDO NO VISIBLE: El cobre usado en su fórmula está certificado y contiene nanopartículas de cobre metálico de 99,97% de pureza y tamaños de partículas de 20 nm. Aditivo hidrofóbico incoloro, activado por inmersión, zeolita natural certificada ultra micronizada del tipo clinoptilolita USO: Protección facial respiratoria, Uso diario y permanente. Lavable y reutilizable.
INDICACCIONES: Ajustar la tela a la cara y respirar tranquilamente a través de la fibra para producir la filtración de aire y mayor contacto con las nanopartículas activadas de cobre.
DURACION: La mascarilla puede durar varias semanas, todo dependerá de su cuidado, las nanopartículas de cobre seguirán entregando iones positivos por mucho tiempo. (Cu +2), no usar cloro para lavar.
PRECAUCIONES: El producto no presenta contraindicaciones, puedes ser usado tanto por niños como por adultos mayores. No produce alergias. ¡Si siente picazón en fosas nasales o lengua, dejar de usar y enjuagar con agua abundante! Solo está restringido su uso por personas con la enfermedad de Wilson (alérgicos al cobre). INFORMACIÓN ADICIONAL: Numerosos estudios validan las propiedades antivirales de las nanopartículas de cobre, sin embargo, lo que hace realmente superior esta mascarilla, es la zeolita natural del tipo clinoptilolita, quien forma una barrera adicional ante aerosoles, que gracias a su gran capacidad de absorción, logra captar estas pequeñas partículas, que potencialmente pueden ir cargadas con virus y bacterias. Por otro lado, gracias a la estructura micro porosa de la zeolita y su gran superficie de contacto, favorece el contacto de los iones metálicos con virus y bacterias, potenciando aún mas su efecto. (Kunitoshi y Cols., 2012)

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